Shalom Bait
Quienes Somos

La violencia familiar es un grave problema social
Resulta indispensable acompañar esta afirmación de algunas ideas que contribuyan a dimensionar esta mínima frase, como algo más que una fórmula de presentación.
Tan sintética como contundente, es una expresión de lo más completa y abarcativa que logra definir cabalmente esta problemática.
Ocurre en la familia. Sin embargo, sus múltiples causas y consecuencias se extienden más allá y más acá de esa frontera.
En todos los contextos en los que la familia y cada uno de sus miembros se desenvuelven y desarrollan podemos identificar las causas que la generan y la sostienen, y al mismo tiempo como se mezclan y funden allí también sus consecuencias.
Los efectos de la violencia familiar se distribuyen a lo largo del tiempo, e impactan en todos los niveles, desde los más íntimos e individuales, influyendo las relaciones intimas, los vínculos familiares, hasta en aquellos ámbitos comunitarios próximos en los que los miembros de la familia se hallan insertos y despliegan su vida cotidiana.
Una variedad de creencias, ideas, costumbres, mitos y prejuicios asegura la producción continuada de las condiciones necesarias para que la violencia familiar siga ocurriendo.
Este es el escenario compartido en el que todos nos desenvolvemos cotidianamente.
Este contexto generador y habilitante, favorece la producción y la reproducción de la violencia familiar, es decir, no es un problema de unos pocos o de sólo un sector de la población. Muy por el contrario, es un problema muy extendido, sostenido entre otros factores por su naturalización y la consiguiente tolerancia social e individual.
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Violencia familiar
El término violencia familiar, alude a todas las formas de abuso que tienen lugar en las relaciones entre miembros de la familia.
La relación de abuso es aquella en la que una persona que tiene más poder ocasiona un daño físico y/o psicológico a otra, pudiendo darse este daño por acción o por omisión.
Para establecer un diagnóstico de violencia familiar, la relación de abuso debe ser crónica, o sea sostenida en el tiempo, o recurrente, o sea que ocurre con cierta periodicidad, e instalarse como una forma de vincularse habitual entre por lo menos dos miembros de la familia. Volver



Tipos de maltratos
Entendemos que Maltrato o Abuso Físico incluye golpes, quemaduras, mordeduras, patadas, bofetadas, trompadas, empujones, tirones de pelo destrucción de objetos personales, zamarreos, etc.
Maltrato Emocional es el término que usamos para hablar de una serie de conductas verbales tales como: insultos, gritos, críticas permanentes, desvalorización, amenazas.
Abandono Físico y Emocional, alude a la falta de cuidado físico (alimentos, remedios, higiene, recreación) y afectivo (abrazos, caricias, demostraciones de amor) hacia niñas, niños, adultos mayores o personas con alguna discapacidad. Es una forma de maltrato por omisión.
El Abuso Sexual en el contexto de una pareja consiste en cualquier acto de naturaleza sexual, impuesto contra la voluntad de la mujer.
El Abuso Sexual de niñas o niños se define como la actividad encaminada a proporcionar placer sexual, estimulación o gratificación sexual a un adulto, que utiliza para ello a un niño/a, aprovechando su situación de superioridad. Algunos de estos comportamientos por parte de los agresores pueden consistir en exhibir sus órganos sexuales, tocar, besar, o manosear a los menores, conversar con ellos de forma obscena, exhibir películas pornográficas o fotos, hacer fotos de los menores desnudos, inducirlos a realizar actividades sexuales o eróticas, etc., todo ello con el
objetivo de obtener una gratificación sexual.
Cuando decimos Abuso Financiero/Económico nos referimos a conductas que van desde la restricción del uso del dinero común, hasta la falta de información sobre la economía de la pareja o familia, por quién tiene el poder del manejo del dinero y los bienes.

Todas las formas de maltrato tienen en común el daño emocional.
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Derribando mitos
¿Qué es un mito? La palabra MITO tiene múltiples definiciones, la que aquí nos ocupa es aquella que dice que un mito es una idea o una creencia que se asume como verdadera pero es en esencia absolutamente falsa. Los mitos, como las mentiras, pueden producir mucho daño. La comunidad judía como cualquier grupo humano posee mitos que sirven para mantener el status quo, para que nada cambie, para que el poder no sea cuestionado.
Mito: Todos los hombres judíos son buenos maridos y padres.
Mito: El maltrato hacia las mujeres no es un problema común en la comunidad judía.
Mito: Solamente una pequeña porción de hombres judíos es abusiva con sus mujeres.
La mayoría de la gente cree que las mujeres judías son inmunes al maltrato en la pareja. Según estadísticas de Canadá, 1/4 de todas las mujeres ha experimentado alguna forma de violencia por parte de su esposo o compañero actual o del pasado (Canadá, 1993). Como en la población general, el maltrato conyugal en la comunidad judía ocurre en todos los niveles socioeconómicos. Así mismo, no hay corriente dentro del judaísmo que esté libre de los malos tratos; el maltrato a las mujeres ocurre en los segmentos ortodoxos, conservadores, de la reforma, reconstruccionista y de los no religiosos de la comunidad.
El elemento principal en el cual el maltrato a la mujer se diferencia en la comunidad judía de la comunidad general es la cantidad de tiempo en que una mujer judía permanece en sus relaciones abusivas. Las estadísticas demuestran que las mujeres judías tardan, en promedio, de 12 a 15 años (en lugar de 5 como las mujeres de la comunidad en general) para dejar las relaciones de abuso de las que son víctimas. (JF& El estudio del CS, 1987)
Las mujeres permanecen en sus relaciones abusivas por una variedad de razones incluyendo que su marido ha amenazado dañarla a ella o a sus niños, ella depende económicamente de su pareja, no quiere decepcionar a su familia y la aíslan de sus amigos y familia así que siente que no tiene ninguna otra parte donde ir.
Las mujeres judías pueden tener razones adicionales para permanecer. Ella puede sentir que nadie creerá que esto podría suceder en una familia judía. Puede sentir que no debe "ventilar sus trapitos” en una comunidad tan pequeña. Dado todo esto, se puede comenzar a entender porqué hay tantas mujeres que permanecen en estas relaciones abusivas.
El abuso puede ocurrir en muchas diversas formas. Puede ser físico, emocional, sexual, psicológico, económico o combinaciones de todos éstos. El abuso puede incluir dar una palmada, una patada, una trompada y una gama enorme de ataques, incluyendo el asesinato. El abuso emocional y psicológico puede incluir la humillación, críticas excesivas, el aislamiento forzado de los seres amados, amenazas y el control económico. Muchas mujeres judías que han denunciado abuso dicen que el abuso emocional ocurrió por años antes de que ocurriera un solo maltrato físico. También, en la comunidad judía, el abuso puede ocurrir cuando un marido se niega a dar a su ex-mujer el guet, el documento judío del divorcio.
Entonces, basta de mitos, los hombres judíos no son todos excelentes padres y esposos, algunos de ellos son brutales y crueles con sus esposas e hijos, la violencia familiar esta presente en la comunidad judía tanto como en la población general.
Derribar mitos es necesario para ayudar a estas mujeres y estas niñas y estos niños, para que cuando una mujer cuente lo que le está pasando, le creamos, e intentemos ayudarla y no pensemos que es imposible porque “los hombres judíos…….”
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Doble fachada: Dr. Jekyll y Mr. Hyde
Nadie podría creer que eran el mismo personaje. Uno elegante, distinguido, respetuoso, doctor, el otro, una bestia salvaje, descontrolada, capaz de destruir lo que el otro amaba y respetaba. Robert Stevenson, el autor de este relato, explica esta transformación por la ingestión de una droga.
Los hombres que ejercen violencia en sus hogares parecen dos personas diametralmente opuestas. En el club, en el trabajo, con los amigos son tranquilos, muy simpáticos, queridos por todos. En sus casas no toleran bajo ningún concepto perder el control. Necesitan controlar todo; sus hijos/as, sus esposas, los tiempos, el dinero y cuando sienten que pierden parcialmente este control llegan a extremos increíbles de violencia para recuperarlo.
Quienes estudian y trabajan con el drama de la violencia intrafamiliar denominan a esta característica como DOBLE FACHADA. Dos caras antagónicas, por eso al conocer al Dr Jekyll no se puede creer que en su casa se manifieste como el otro. Este es el motivo por el que muchas veces las víctimas no son oídas por sus familiares o amigos/as. Al principio cuando alguien escucha estas historias horribles prefiere suponer que ella esta loca o que exagera. La DOBLE FACHADA protege al agresor y transforma en más vulnerables a sus víctimas.
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Enseñando con el ejemplo
Los niños y las niñas aprenden observando cómo las personas que tienen a su alrededor actúan y reaccionan. Observan e imitan a las personas más importantes de sus vidas.
Esto significa que usted, si es un/a adulto/a a cargo de niños/as pequeños/as, desempeña un papel muy importante, el de mostrarles las maneras más positivas de resolver diferentes situaciones. Usted puede ayudar a los/as niños/as a resolver los conflictos de manera no violenta.

Recuerde:
· Reconozca su propio temperamento para saber cómo él afecta la manera en que usted reacciona ante otras personas cuando un/a niño/a está presente.
· Reconozca cómo el enojo, la frustración y el estrés le afectan para
poder pensarlo dos veces antes de reaccionar a un conflicto.
· Aprenda a controlar su propio estrés y su enojo para que su hijo/a no le
tenga temor.
· Establezca reglas de comportamiento coherentes para no confundir a su
hijo/a.
· Comunique sus sentimientos e ideas de modo respetuoso para que su hijo/a aprenda a respetar a los demás
· Resuelva los problemas de cada día con palabras respetuosas y acciones
no agresivas o violentas para que su hijo aprenda a hacer lo mismo.
· Cuando esté pensando cómo solucionar algún problema cotidiano, hable en voz alta para que su hijo/a pueda escuchar su proceso mental y así aprender cómo solucionar los problemas por sí mismo. Por ejemplo, “Se nos acabó la leche. No me siento suficientemente bien para caminar hasta el mercado. Creo que lo que voy a hacer es llamara tu tía Silvia para que pase por el mercado en el camino a casa.”
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Hijas e hijos y la violencia de género en la pareja
Ser testigo de violencia afecta severamente a los/as niños/as.
Vivir en una casa afectada por la violencia familiar aumenta 15 veces el riesgo de que un/a niño/a sea abusado/a o descuidado/a.
En estados unidos por lo menos 3300000 niños/as son testigos de la violencia doméstica cada año.
Pueden intentar intervenir o ser golpeados accidentalmente o tal vez pueden escuchar amenazas o insultos que les pueden asustar o hacerles sentir culpables Los/as niños/as con padres que abusan de su pareja siempre están en peligro, aunque no siempre presencien directamente las palizas o las agresiones a sus madres, son víctimas de violencia psicológica por el mero hecho de vivir en un entorno en donde esta violencia es una pauta de relación.
Viven en un entorno donde las relaciones violentas y el abuso de poder, que justifica, legitima y desencadena esa violencia como parte de las relaciones afectivas y personales son una pauta diaria. Internalizan un modelo negativo de relación que daña su desarrollo. Ven y sufren a una madre maltratada, en vez de protectora. Ven y sufren un padre maltratador, en vez de protector.
Los traumas emocionales y psicológicos experimentados por estos/as niños/as pueden tener muy serios efectos de largo plazo, sin importar la edad del/a niño/a.
Infantes y bebes/as que están expuestos a la violencia doméstica pueden exhibir mala salud y síntomas de estrés. Sus necesidades pueden ser ignoradas mientras sus padres lidian con la violencia, llevando a estos/as bebes/as a la desconfianza y al retiro emocional más tarde en su vida.
Niños/as pequeños/as que son testigos de la violencia muchas veces creen que ellos/as son la razón del conflicto. Esta percepción puede convertirse en sentimientos de culpabilidad, inutilidad y ansiedad.
Cuando pre-adolescentes ven en la casa la violencia entre parejas, sus sentimientos de frustración y desamparo se pueden traducir a la violencia o a comportamiento antisocial y mala conducta en la escuela. Algunos pueden actuar como pendencieros contra sus compañeros/as de clase para adquirir una sensación de poder, mientras otros pueden evitar relaciones completamente.
Los/as adolescentes que son criados/as con sentimientos de desamparo al no poder salvar a uno de sus padres del abuso pueden crear situaciones riesgosas con premeditación, para hacerse sentir necesitados y con control. Ellos/as pueden buscar ser aceptados/as con temeridad y escaparse utilizando el sexo y las drogas.
Los sentimientos duraderos de culpa, frustración, y temor al ser testigos de la violencia doméstica pueden convertirse en tareas realmente peligrosas.
Hijos varones de padres violentos tienen 10 veces más probabilidad de abusar de sus esposas y novias cuando sean adultos.
Hijos/as de padres abusivos tienen una chance de 50% de abusar del alcohol, de las drogas y su riesgo de suicidarse aumenta 6 veces.
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Noviazgos violentos
Lo que deben saber las y los adolescentes, sus madres y sus padres: Cuando se habla de “relaciones” lo ideal es que se presenten en un ambiente de respeto, tolerancia, individualidad, comunicación y derecho a la toma de decisiones en forma independiente. En las relaciones de noviazgo, se esperan las mismas características, sin embargo, en ocasiones esa relación se desarrolla dentro de un ambiente contrario al esperado. Las circunstancias que se enfrentan y sus consecuencias se toleran bajo la expectativa de que se podrá “cambiar” a la otra persona.
Cuando en la relación de noviazgo una de las partes abusa de la otra, estamos frente a un problema de violencia. Esa violencia puede darse de varias formas: física, verbal, sexual y emocional. La violencia se presenta con el propósito de mantener el control sobre la otra persona.
En el 85 % de la violencia conyugal, la violencia tiene su origen en el noviazgo. La violencia en el noviazgo puede confundirse y aceptarse como una muestra de amor, e incluso cuando el control no se presenta, se cuestiona el amor.

Por ejemplo:
· Siente celos/ porque "me ama"
· Me llama constantemente/ es que "se interesa por mi"
· Pregunta donde estoy con quien/ es que "me cuida"
· Me prohíbe ir a lugares que son de mi interés/ "Quiere estar conmigo más tiempo"
· Está en contra de los que dicen mis padres y hasta sugiere la desobediencia/ "es que me defiende"
· Me dice que ropa puedo usar/ "vigila mi apariencia cuidando que otros no se aprovechen"

Estos “signos de amor” son los principales aspectos a considerar como indicadores de una posible relación de control.

Existen ciertos indicadores que hay que observar:
· Invadir decisiones personales como a donde vas y con quien.
· Intentos de controlar tus relaciones, tales como amigos, compañeros de estudio, compañeros de trabajo y hasta familiares.
· Critica negativa a amigos y familiares.
· Estar pendiente de las amistades.
· Celos excesivos e injustificados que ocasionan situaciones de stress.
· Amenazas y manipulaciones en casos donde las cosas no se harán a su estilo. Estas amenazas incluyen finalizar la relación.
· Expresar que es superior a ti. (Ej. Por ser hombre, por ser “más inteligente”, por ser mayor de edad, por tener mayor numero de amigos)
· Conductas y expresiones posesivas como “Me perteneces”.
· Supervisar tu apariencia personal y actividades sociales.
· Prohibir la oportunidad de estudio y trabajo.

LA VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO PUEDE OCURRIR EN FORMA SUTIL.
LA MEJOR PERSONA PARA CUIDAR TU RELACIÓN SOS VOS.
NO IGNORES TUS SENTIMIENTOS, NO LOS GUARDES BAJO LA TEORÍA DE QUE "LAS COSAS CAMBIARAN".
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Por favor, ¡Créale!
Las víctimas de violencia intrafamiliar, tardan mucho tiempo en contarle su tragedia a alguien. Si usted llega a ser la primera o una de las primeras personas a quien se lo revela, usted se transforma en una pieza clave para la posibilidad de esta persona para salir de su infierno.

Tenga en cuenta algunas sugerencias:
· Escuche.
· Créale.
· Pregúntele como puede usted ayudar para que se sienta segura.
· Pídale que le explique bien como se siente.
· Dígale que no está sola, que a mucha gente le ocurre esto.
· Dígale que ni ella ni nadie merecen esto.
· Dígale que usted cree en ella y su fortaleza.
· Dígale que hay mucha gente que la puede ayudar.
· Dígale que usted está para escucharla en cualquier momento.

Y por favor NO le diga:
· ¿De qué manera lo provocaste?
· ¿Intentaste detener el abuso?
· ¿Por qué te seguís quedando?
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Leyes de proyección contra la violencia hacia las mujeres
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la Pcia de Buenos Aires se encuentran vigentes en la actualidad 3 leyes pilares en la protección contra la violencia familiar y la violencia hacia las mujeres.
En la Ciudad de Buenos Aires las leyes son la 24.417 y la 26.485, y en la Pcia de Buenos Aires la ley 12.569.
Las leyes mencionadas nos hablan de las medidas de protección contra los actos de violencia en el seno de las relaciones familiares, de las que pueden ser objeto las mujeres, niñas y niños y ancianos.
En el marco de estas leyes se establecen las medidas que se pueden adoptar en resguardo de las víctimas una vez radicada la denuncia correspondiente.
Si bien estas dos leyes son en su contenido bastante similares, la ley 12.569 y la ley 26.485 han innovado incorporando la figura de la violencia en las relaciones de noviazgo, y equiparando en la protección a las víctimas de VF mas allá de la convivencia y brindando las mismas medidas cautelares en las relaciones en las que no existe la misma.-
En Abril del 2009 se sancionó la Ley 26.485, “de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollan sus relaciones interpersonales", abarcando esta ley todo tipo de relación en donde las mujeres por su condición, sean agredidas y/o discriminadas. Por lo tanto, también contempla e incluye la violencia de género en el marco de las relaciones familiares.
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La denuncia. Preguntas
1. ¿Quién denuncia?

Siempre se ha discutido quien está facultado para realizar la denuncia, a este respecto, podemos decir que las leyes actuales de violencia nos indican que toda persona mayor de 18 años es quien puede realizar la denuncia sobre el hecho del que ha sido víctima, esto es igual en la Ciudad de Buenos Aires como en la Pcia de Buenos Aires. No obstante tanto la ley 12.569 y la 26.485, extiende la posibilidad de la denuncia a toda persona que haya tomado conocimiento de los hechos de violencia. La ley 26.485 extiende la responsabilidad de la denuncia a las personas que se desempeñen en servicios asistenciales, sociales, educativos y de salud, en el ámbito público o privado, que con motivo o en ocasión de sus tareas tomaren conocimiento de un hecho de violencia contra las mujeres en los términos de la presente ley, estarán obligados a formular las denuncias, cuando los hechos no constituyan delitos.

2. ¿Qué sucede en caso de violencia a niñas/os y/o adolescentes?
En estos casos todas las leyes mencionadas, establecen que todo profesional u otra persona que tome conocimiento de que una niña, niño o adolescente es víctima de cualquier forma de maltrato deben denunciar ante el órgano correspondiente.
En la Ciudad de Buenos Aires, bajo la ley 114, se debe radicar esta denuncia en las Defensorías Zonales, dependientes del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Con la sanción de la ley 13.298 en el año 2005, se crea en la Pcia de Buenos Aires los Servicios Zonales y Locales de Promoción y Protección de Derechos, en cada Municipio debe funcionar uno y es allí donde se debe radicar la denuncia de cualquier forma de maltrato a niños/as y adolescentes.

3. ¿Cómo se hace?
En la Ciudad de Buenos Aires funciona la Oficina de Violencia Doméstica, dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sita en la calle Lavalle 1250, donde se debe radicar la denuncia de cualquier situación de violencia, ya sea física, psicológica, económica y patrimonial, verbal, sexual y simbólica.
Una vez radicada allí, se sortea al Juzgado Civil en turno, desde donde, previo análisis de la situación de riesgo, ordenará las medidas cautelares a tomarse, ya sea la exclusión del hogar del agresor, el impedimento de contacto, la modificación del régimen de visitas con los hijos, la fijación de cuota alimentaria, la indisponibilidad de bienes comunes, la devolución de los bienes propios, la intimación al cese del hostigamiento, el reintegro de la víctima al hogar familiar, la suspensión del régimen de visitas. Cabe aclarar que una vez que el expediente entra al Juzgado la parte denunciante deberá seguir las actuaciones con patrocinio letrado. Con tal finalidad, el mismo Juzgado provee un listado de lugares donde se puede acceder al patrocinio jurídico gratuito. También se puede recurrir a ONG que brinden ese servicio.
En la Pcia. de Buenos Aires existen en algunos municipios las Comisarías de la Mujer, donde se receptan estas denuncias y las envían al Tribunal de Familia en turno para que adopte las medidas de protección necesarias. También pueden radicarse las denuncias en forma directa en los Juzgados de Familia.

4. ¿En qué consiste?
La denuncia consiste en poner en conocimiento de los organismos que nos deben brindar la protección, la situación de violencia que una mujer, niña, niño o adolescente están padeciendo, a los fines de que se ordenen las medidas pertinentes para su protección.

5. ¿Dónde?
En los casos de violencia sea cual fuere el tipo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se debe concurrir a la Oficina de Violencia Doméstica sita en Lavalle 1250 de lunes a domingo durante las 24 horas, o bien directamente a los Juzgados de Familia con patrocinio letrado, para el inicio de un expediente sobre denuncia de Violencia Familiar.
En la Pcia de Buenos Aires, a las Comisarías de la Mujer o bien a la Comisaría del Domicilio también durante las 24 hs. De lunes a domingo.
En el caso de violencia a niñas niños y adolescentes las Defensorías zonales del consejo de los derechos funcionan de lunes a viernes de 9 a 16 hs, y en la Pcia de Buenos Aires en los Servicios Locales de lunes a Viernes de 9 a 14 hs, dependiendo de cada Municipio.

6. ¿Frente a qué situación denuncio?
Debo denunciar siempre que me encuentre ante alguna situación de violencia física, verbal, psicológica, económica en cualquier ámbito que esto ocurra.

7. ¿Una vez radicada la denuncia, que sucede?
Una vez radicada la denuncia, se debe solicitar las medidas de protección y cautelares, así como las sanciones que amerite cada caso. En sede civil se puede pedir y ordenar la exclusión del hogar del agresor, un cerco perimetral donde el agresor no puede acercarse a la víctima donde quiera que ésta se encuentre, y en sede penal se puede solicitar la imputación del delito cometido y la sanción correspondiente a este hecho.

8. Sede penal, Sede civil, ¿es igual?
No. Debemos diferenciar: en sede civil se busca proteger a la víctima y todas las medidas que aquí se adopten tienden a este fin, en cambio, en sede penal se pretende la sanción del hecho cometido por el agresor, por lo que muchas veces debemos radicar las denuncias en ambos fueros ya que las medidas a adoptar son diferentes.
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