Queda mucho por hacer aún

Queda mucho por hacer aún

Por Lic. Ester Siegel, Integrante del equipo de Shalom Bait

Desde 1985 diversas agrupaciones de la sociedad civil y profesionales han desarrollado en nuestro país acciones para sensibilizar a la población acerca de la violencia de género. Su objetivo era sacarla del ámbito privado, familiar, y ponerla en la agenda de las políticas públicas como problemática de la salud y de los derechos humanos de las mujeres.
En los últimos años la violencia de género pasó de ser un problema oculto en el seno familiar a figurar en las agendas tanto de los gobiernos como de los medios de comunicación. Las noticias de asesinatos de mujeres dejaron de aparecer bajo el título de “muerte pasional” para significarse como FEMICIDIO.
Sabemos que el femicidio es la expresión más visible y fatal de muchas otras formas de violencia que padecemos las mujeres. Violencias cotidianas, sutiles, naturalizadas, que desde niñas sufrimos por el simple hecho de nacer mujer.
A más de 30 años de los primeros movimientos de concientización acerca de esta temática, resulta importante conocer cuál es la percepción que tiene actualmente la población acerca de las violencias, cuáles se creen que son sus causas, cuál es la opinión acerca de los mecanismos hasta ahora diseñados para combatirla, en qué medida la comunidad conoce el problema y participa en la prevención.
En síntesis, en qué avanzamos y cuáles siguen siendo los obstáculos.

El sondeo realizado por Voices Consultora, en octubre del 2016, en una muestra representativa de la población adulta de CABA Y GRAN BSAS, nos permite conocer algunos interesantes detalles y nos interroga acerca de los resultados de las políticas públicas y comunicacionales.

1.
Se observa un alto conocimiento y sensibilización de la población acerca de la gravedad de la problemática. Hay una concepción mayoritaria que la violencia ha aumentado en los últimos diez años.
Sin duda el tema se ha instalado en la comunidad y genera preocupación. Pero surge la pregunta acerca de si el concepto de violencia ha quedado ligado a femicidio o si en verdad se ha logrado sensibilizar acerca de las diversas formas del maltrato a la mujer.

2.
Casi la mitad de la población dice conocer a una mujer víctima de violencia pero sólo el 35% dice conocer dice conocer personalmente a hombres que hayan sometido a una mujer a violencia de género.
Nos preguntamos por qué no se ven los violentos? Siguen logrando ocultarse tras su doble fachada? Continúan naturalizadas socialmente las múltiples formas de la violencia?

3.
Respecto a qué hace que un hombre ejerza agresiones psicológicas, físicas, sexuales, o humillaciones y amenazas sobre una mujer, la mayoría considera que drogadicción y alcoholismo son las principales causas. Y muy por detrás de éstas, bajo nivel de educación, el haber sido víctima de alguna forma de violencia de género, la pobreza y la exclusión social, la forma en la que las mujeres son vistas por los hombres, por relaciones de poder entre los géneros.
Las investigaciones, tanto nacionales como internacionales, acerca de la temática nos enseñan acerca de varios mitos socio-culturales respecto del origen de la violencia contra las mujeres. Estas creencias sin ningún sustento en la realidad, han sido los factores que colaboraron en el entrampamiento de las mujeres en un vínculo con un violento. Uno de estos mitos es la consideración que la violencia tiene origen en la adicción a sustancias o en el alcoholismo. Los estudios señalan que, si bien en algunos casos estas sustancias están presentes, la violencia no es causada por ellas. El violento puede usarlas para potenciar su decisión de violentarse. Hay violentos, que además son adictos o alcohólicos.
Por otra parte, estas respuestas muestran que no se ha logrado concientizar a la población acerca del origen ideológico de la violencia contra las mujeres. Se invisibiliza aún la cuestión patriarcal, la discriminación y el abuso del poder entre los géneros como causal de la violencia.

4.
La gran mayoría considera que las formas de combatir la violencia de género son tener leyes más duras y castigar a los agresores, en porcentaje menor, enseñar a los jóvenes el respeto mutuo, aplicar mejor las leyes existentes, generar leyes para prevenir la discriminación, enseñar a la policía sobre derechos de las mujeres y por último rehabilitar a los agresores.
Tan importante como tener adecuadas leyes es que quienes deben aplicarlas tengan en claro la función educativa y protectora implícita en ellas. Muchas veces el acceso a la justicia está cerrado para las mujeres en función de haber experimentado, por sí o por el relato de otras víctimas, que su vida y la de su familia no queda protegida luego de una denuncia. No hay seguimiento y sanción a los incumplimientos de medidas de protección dictadas o de cuotas alimentarias decididas. Vuelven a quedar expuestas y vulnerables.

5.
Existe un alto grado de participación en acciones contra la violencia, mayoritariamente de las mujeres, y también de personas jóvenes y menores de 50 años.
Tal participación indica preocupación y conciencia acerca de la gravedad del tema. Las mujeres son mayoritariamente quienes más se involucran en acciones contra la violencia. Ya no se callan como en otras épocas. Ya no se encierran como lo hacían. Han encontrado la fuerza en el grupo. Y es un aliciente comprobar la participación de la juventud en estas acciones.

Estos sondeos nos permiten hacer un alto para reflexionar.
Hicimos mucho, pero queda mucho por hacer aún.

Shalom Bait es una organización de la sociedad civil creada en el año 2003 en el marco de la comunidad judía, con el compromiso de defender el derecho que todas las personas tenemos a vivir en un hogar sin violencia.

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