Palabras de Libertad

¿Qué es ser libre? ¿Podemos ser libres si hay personas esclavas? ¿Cuáles son las esclavitudes actuales?
Pesaj, la pascua judía, celebra el pasaje de la esclavitud a la libertad. Es una época de reflexiones y preguntas.

En las situaciones de violencia siempre se pierden ciertas libertades. Les compartimos las palabras y vivencias de las mujeres en torno a aquellas libertades perdidas, recuperadas o que desean recuperar.


CONFIAR EN NOSOTRAS MISMAS

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“La primera libertad que se pierde es la de relacionarse sanamente con los demás. Escenas iracundas de celos por chatear con un amigo sin ninguna segunda intención provocan que una se aísle para evitar problemas. Contactos directamente bloqueados por ellos metiéndose en nuestras cuentas. No sólo es un atropello a la libertad sino que nos hacen quedar como locas con las otras personas sin que ni siquiera nos enteremos. Hablarnos mal de nuestras familias  para separarnos de la gente que realmente nos quiere y nos puede llegar a advertir que estamos siendo dominadas.
Después, perdemos la libertad esencial de confiar en nosotras mismas. Nuestro criterio es constantemente descalificado al punto de hacernos dudar de nuestro propio razonamiento, con lo que perdemos hasta la libertad de pensamiento.
Perder la libertad más dolorosa de todas: no poder elegir sacar a estas personas para siempre de nuestras vidas porque ejercen potestad sobre nuestros hijos. Eso es lo más difícil de todo y la única que no puede recuperarse totalmente.
Las propias,  con la ayuda del grupo las vamos recuperando de a poco. La de nuestros hijos, es un trabajo para toda la vida”.


TENER EL CONTROL DE MI VIDA 

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“Tengo varias libertades recuperadas: Libertad para poder tomar mis propias decisiones, libertad de poder elegir qué quiero para mi familia y para mi vida, la libertad de tener el control de mi vida, de proyectar, tener metas y luchar por alcanzarlas.Al ir recuperando estas libertades fue creciendo en mí la autoestima, la confianza y lo más importante, hoy puedo decir que soy feliz. ¡Gracias a ustedes por ser parte de mi vida!”.


 PODER ELEGIR

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“Camino a casa quiero ser LIBRE NO VALIENTE”. Me pareció muy representativa y me identifiqué al instante.
Cuando quedamos cercados en un círculo de asimetría de poder,  sea esta cualquiera de sus expresiones, perdemos el derecho a elegir.  Perdemos gran parte de uno de nuestros mayores valores como personas, la capacidad de tener poder sobre uno mismo, sobre sus ideas e ideales, sus pensamientos y muchas veces sobre aquellas actitudes que son las más propias y espontáneas.
Y nos aprisiona el miedo. Tal vez porque dejamos de ser nosotras mismas.
Dejamos de ir al lugar que nos gusta por las dudas, vamos al colegio más cerca por las dudas, no nos juntamos con nadie, por las dudas pasamos desapercibidos por la vida, por las dudas caminamos por esta calle y luego por la otra, por las dudas. Por las dudas, no tener que elegir…
Ser libre es poder elegir.
Muchas personas dan por sentada esa posibilidad de elegir. Para mí,  es uno de los más importantes valores que nos pueden atravesar. Cuando finalmente ” lo logramos”. Cuando realmente nos animamos a dar ese fantástico paso que tanto demora y tanto esfuerzo nos requiere,
finalmente, comenzamos a  elegir: parece que se renueva una cantidad increíble de posibilidades, un nuevo mundo de oportunidades. Y se empieza a sentir mucho mejor. El alma revive, y a veces aflora una sonrisa.
Por eso ya no quiero reconocerme como valiente. Todos y cada uno de los que sufre algún tipo de asimetría de poder, de maltrato en cualquiera de sus formas, es valiente por definición, es un valor intrínseco en sí, una característica natural que lo convoca, no cabe otra posibilidad. Tal vez por eso no pueda elegir, tal vez por eso deba continuar desde un modo “supervivencia”.
Convoquemos a todas y alentémonos para lograr una meta común, determinemos que elegir es importante. Que sea el objetivo base para que podamos dar cada paso en este recorrido, un paso a la vez, buscando poder elegir.
Elegir por convicción. Sonreír porque podemos lograrlo”
.


VESTIRME COMO ME GUSTA

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“En mi caso he recuperado muchas libertades al haberme separado de la persona violenta. Por ejemplo la libertad de poder salir a la calle o ir a cumpleaños,  o simplemente a tomar algo con una amiga y tener una charla con ella.
Mi libertad a la hora de realizar las tareas en el hogar, ahora las realizo en mis tiempos y priorizando lo realmente importante y sin presiones.
La libertad de vestirme como me gusta.
La libertad de poder escuchar música.
La libertad de cantar.
La libertad de bailar.
También he recuperado libertades con respecto a la educación y formación de mis hijos”.


SER UNA MISMA

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“La principal libertad que uno pierde es que deja de ser una misma. No pudiendo hacer lo que una quiere, lo que le gusta, o bien escondiéndose tras excusas para dejar de hacerlo.
En mi caso fue poder ir al gimnasio para sentirme mejor, salir a dar una vuelta sin tener que dar explicaciones, poder hacer un curso de lencería o de sushi, simplemente porque quiero, o porque me gusta”.


 

Shalom Bait es una organización de la sociedad civil creada en el año 2003 en el marco de la comunidad judía, con el compromiso de defender el derecho que todas las personas tenemos a vivir en un hogar sin violencia.

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