No existe igualdad si no hay igualdad de género. Olympe  de Gouges y la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana

No existe igualdad si no hay igualdad de género. Olympe de Gouges y la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana

Por Paula Iudica

“Hombre, ¿Eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta, al menos no le quitarás ese derecho. Dime, ¿Quién te ha dado el soberano poder de oprimir a mi sexo?”.

Olympe de Gouges*.

El siglo XVIII estuvo plasmado por importantes acontecimientos que han sido de enorme impacto en la historia de occidente. La Revolución Francesa en 1789 marca el inicio de la Edad Contemporánea al sentar las bases de la democracia moderna. El fin del Antiguo Régimen, el fin del absolutismo, esa imagen semi romántica que tenemos del pueblo haciendo justicia, la igualdad, la libertad, la democracia- el poder ejercido por el pueblo,  conceptos utópicos que parecieron haberse hecho realidad con la revolución.

La ilustración, espíritu filosófico de la época, buscaba superar la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón.  Pero fue una iluminación a medias, porque cuando redactaron la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano no incluyeron a las mujeres, es decir, la mitad de la población. Claro, eso no nos lo enseñaron.

Sin embargo las mujeres participaron activamente de la Revolución Francesa, estaban politizadas. Tanto, que fundaron la Sociedad de Mujeres por la República Revolucionaria para exigir cargos públicos (que ocuparían como magistradas, militares y legisladoras) y el derecho a levantarse en armas.

Una de ellas fue Olympe de Gouges, que era consciente de que las mujeres habían luchado por una revolución que finalmente las excluyó. Redactó entonces la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana en 1791, que representa uno de los primeros textos que proponen la emancipación femenina, la igualdad de derechos y la equiparación jurídica y legal. Olympe fue escritora, feminista y militante política. En sus escritos reclamaba la abolición de la esclavitud, denunciaba el matrimonio de las niñas, exigía la igualdad de derechos de todos/as los ciudadanos/as independientemente de su sexo, color de piel o ingresos, denunciaba la pena de muerte, reclamaba el derecho al voto  y exigía el derecho al divorcio. Desarrolló programas de reformas sociales dirigidos a representantes de la legislatura y  fundó sociedades fraternas para ambos sexos.

Todo sucedió muy rápido. En 1793 la Constitución francesa les negó sus derechos. Les prohibió reunirse en asociaciones políticas, llevar armas y hablar ante el poder legislativo. Ese mismo año Olympe de Gouges fue detenida por su defensa de los Girondinos, juzgada sumariamente y fue guillotinada.

¿Por qué no nos enseñan esto? Hemos sido borradas de la historia, y es necesario entender la intención detrás de eso. ¿Cómo aprender de lo desconocido? ¿Cuántas otras historias no sabemos? ¿Cuáles son los conceptos que damos por sentados? Queda claro que no basta con hablar de  libertad y de igualdad, es necesario llevarlas a la práctica, hacerlas realidad. ¿Quiénes toman las decisiones? ¿Qué derechos pensamos que tenemos garantizados hoy? No todos, y es por eso que el movimiento de mujeres lucha año tras año reivindicando los derechos conseguidos y exigiendo aquellos que aún nos faltan. No existe la igualdad si no hay igualdad de género. No existe libertad si hay mujeres con hijos/as atrapados/as en un hogar donde hay violencia. La Revolución no revolucionó nada: la mitad de la población continuaba sometida al poder absolutista de los hombres.  Sabemos que, en muchas de sus formas, este sometimiento continúa hasta nuestros días. Basta con leer el lema (aún vigente) de la República Francesa: libertad, igualdad, fraternidad… fraternidad es la solidaridad, compañerismo entre hermanos (frater)… varones. ¿y las mujeres?  Mucho tiempo después surgió el término sororidad, la solidaridad entre mujeres, hermanas (soror). 

Pronto termina un año y comienza uno nuevo. Un nuevo ciclo. Un buen momento para desaprender y volver a aprender con una nueva perspectiva. Los derechos que nos han sido negados a lo largo de la historia nos están costando, actualmente solo en nuestro país, casi un femicidio por día por año. Cientos de infancias atravesadas por maltratos y abusos. Las cifras a nivel mundial asustan. No está de más volver a mencionar que 1 de cada 3 mujeres en el mundo es víctima de violencia de género. Violencia física, psicológica, sexual, laboral, institucional, económica, que muchas veces no se denuncia, por miedo, por vergüenza, por culpa, por falta de información, por falta de apoyo. Cuando las mujeres denuncian son, muchas veces, revictimizadas por instituciones que miran para otro lado y protegen a quienes ejercen la violencia y por una sociedad que hace oídos sordos a esta realidad que nos rodea todos los días.

Conocer la historia, nuestra historia, saber cuáles fueron los hechos que nos llevaron al mundo de hoy en día es necesario para avanzar. Conocer nuestros derechos y defenderlos, los que están en las leyes y no se cumplen y los que aún no adquirimos, es nuestro deber. Sigamos luchando, y siendo protagonistas activas de nuestra historia como lo venimos haciendo las mujeres desde el comienzo, aunque no nos lo hayan contado.


*Olympe de Gouges (Montauban, Francia, 7 de mayo de 1748- París, 3 de noviembre de 1793) es el seudónimo de Marie Gouze, escritora, dramaturga, panfletista y filósofa francesa, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana (1791). Como otras feministas de su época, fue abolicionista.

Shalom Bait es una organización de la sociedad civil creada en el año 2003 en el marco de la comunidad judía, con el compromiso de defender el derecho que todas las personas tenemos a vivir en un hogar sin violencia.

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