Las mujeres tenemos menos y peores empleos

Las mujeres tenemos menos y peores empleos

Ubicar temporalmente el ingreso de la mujer al ámbito laboral resulta difícil. Se sitúan la Revolución Industrial y la II Guerra Mundial como momentos históricos en los cuales la mujer comenzó a ocupar puestos de trabajo anteriormente solo ocupados por hombres. Sin embargo las mujeres hemos trabajado desde el inicio de la humanidad. Hace ya tiempo que el movimiento de mujeres visibiliza el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que recae, aún en el siglo XXI, sobre nuestros hombros. Si bien hoy estamos insertas en el mercado laboral, éste aún está fuertemente atravesado por la desigualdad de género.

A nivel mundial tenemos menos y peores empleos, la tasa de desempleo de las mujeres siempre es más alta. Tenemos más probabilidad de trabajar informalmente, lo que no nos permite acceder a los derechos laborales básicos, o a tiempo parcial, obteniendo de esta forma un salario más bajo. Equilibrar el trabajo remunerado con las tareas del hogar y el cuidado de lxs hijxs resulta difícil: los horarios laborales son rígidos, las licencias por maternidad son cortas, y las licencias por paternidad son prácticamente inexistentes. Muchas mujeres cuando tienen hijxs se ven obligadas a abandonar por largos períodos (o para siempre) sus trabajos y su desarrollo profesional. Dentro del mercado formal no estamos exentas de las consecuencias de esta desigualdad: la brecha salarial y el techo de cristal que pone barreras para el ascenso y para ocupar puestos de decisión son moneda corriente. En el mundo de las nuevas tecnologías existe una brecha digital de género que se traduce en un menor número de mujeres usuarias de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), en barreras para su acceso y uso, y desigualdades en la producción de información y contenido. Las mujeres tenemos poca participación en la ciencia y la tecnología. Una de sus principales causas: los estereotipos de género, que desde edades tempranas, nos excluyen de ciertas actividades.

La lucha por la equidad en el mercado laboral es parte de la lucha contra la violencia de género. El acoso sexual también es frecuente en el ambiente laboral. Pocas son las que se animan a denunciar estas situaciones, por falta de apoyo y por miedo a perder su puesto de trabajo que es lo que en general sucede.

La inequidad en el ingreso económico, en el acceso a los recursos productivos, en el dominio sobre la propiedad y en el acceso al mercado de trabajo se traduce en falta de recursos y dependencia económica que nos pone a las mujeres en una situación vulnerable y limita nuestra libertad de acción y de toma de decisión. Para aquellas que están en una situación de violencia, obstaculiza forzosamente la búsqueda de una salida al ver reducidas sus posibilidades de acceso a una vivienda y a sostenerse económicamente de forma independiente. La desigualdad de género en el mercado laboral no es más que un reflejo de la sociedad patriarcal que persiste y resiste encontrando nuevos mecanismos para perpetuar el sometimiento de la mujer impactando en las diferentes áreas de la vida.

 

Por Paula Iudica
Ilustración: Davide Bonazzi

Shalom Bait es una organización de la sociedad civil creada en el año 2003 en el marco de la comunidad judía, con el compromiso de defender el derecho que todas las personas tenemos a vivir en un hogar sin violencia.

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