La Violencia ejercida hacia lxs ancianxs

La Violencia ejercida hacia lxs ancianxs

Del libro “Violencia familiar, Trabajo social e Instituciones” de Ruth Teubal, integrante del equipo de Shalom Bait. *

La  importancia del maltrato a ancianos radica en la dimensión del problema, y en su carácter oculto. Según  la información proveniente de otras sociedades, se denuncia el abuso hacia los niños en uno de cada tres casos. En el abuso hacia los ancianos, solo uno de cada seis casos llega a la atención de las autoridades  legales, de protección y asistencia (Chernak y Goldstein). Nos estamos refiriendo a sociedades en donde se viene desarrollando la conciencia acerca de la problemática de violencia intrafamiliar e interviniendo en la misma, desde hace más años que en nuestro medio local.

Envejecimiento y maltrato al anciano
La conciencia acerca del maltrato a personas mayores probablemente tenga un cierto camino hecho, facilitado por la visibilización previa de otras formas de maltrato en la familia, como por ejemplo, la violencia conyugal y el maltrato infantil. Tiene en su contra el tener que lidiar con la miríada de prejuicios y representaciones negativas respecto de este grupo etario, y con el aumento de la proporción de adultos viejos- viejos, (mayores de 75 años), tanto sanos como con problemas de salud diversos, en un contexto de creciente exclusión social, con importantes cifras de jóvenes también desocupados y sin actividad.  Parecería, que podría producirse un verdadero apartheid con la población mayor (El Correo 1999). Esta realidad transforma a la mencionada categoría social como grupo de riesgo.

MOTIVOS DEL SUBREGISTRO EN EL MALTRATO HACIA LOS ANCIANOS

Al igual que en otras formas de violencia intrafamiliar, el aislamiento y el secreto son dos dimensiones muy presentes en la violencia familiar hacia el/la anciano/a. El fenómeno del subregistro y de la subdenuncia tiene diversas explicaciones: habitualmente están relacionadas con:

La dificultad  de los profesionales para identificar las víctimas del abuso
Es frecuente la falta de conocimientos acerca del problema de la violencia familiar en general, y hacia el anciano en particular; no hay conciencia de esta realidad, no está en el imaginario del profesional. Como dice J. de Paul Otchotorena, no se detecta lo que no se conoce. Se suma a lo antedicho una serie de prejuicios y mitos acerca de esta categoría social: los/as viejos/as son “sucios”, “cascarrabias”, “demandantes”, “fabuladores”, “achacosos”; los hombres viejos, “viejos verdes”, las ancianas, plañideras, etc.

Las condiciones de vida concretas del anciano
El aislamiento: las personas mayores, y especialmente aquellas que se hallan en estado de fragilidad son menos visibles en las calles y lugares públicos, que otros grupos etarios. […] salen menos, o en muchos casos, no salen del todo. […] Un anciano postrado puede hallarse en estado de aislamiento y dependencia total. Puede llegar a ser visto solamente por su cuidador. (Quinn y Tamita. 1997). Otro factor relacionado con el aislamiento se refiere a las reacciones de las personas y el público en general ante las personas muy mayores y frágiles. Muchas personas pueden tender a alejarse, poner distancia, sentirse incómodos en presencia de ancianos con obvias minusvalías; o no saber cómo proceder. Esto contribuye más a aislarlos.

El temor del adulto mayor a ser abandonado, aislado, institucionalizado, o a recibir una retaliación física o emocional
Vergüenza a la exposición pública del problema. Temor a no saber cómo puede terminar una denuncia. En ancianas con valores tradicionales, estas pueden llegar a considerarse las culpables de la violencia. La creencia del/la anciano/a que lo más importante es preservar la armonía del hogar. Los ancianos pueden llegar a sentir que son una carga. La experiencia de pérdida de múltiples situaciones de poder les genera impotencia. Reacciones alternativas a esta situación pueden ser de excesiva “aceptación”, extrema  docilidad y acatamiento a medida que aumenta la dependencia. Muchas veces esta sumisión también evoca o facilita el maltrato.  La indefensión aprendida también puede ocurrir en ancianas que en sus años anteriores, fueron también mujeres maltratadas y por lo tanto consideran que nada de lo que hagan puede modificar su destino. Los ancianos pueden sentir vergüenza por haber criado un hijo maltratador, Temor a la ruptura de las relaciones afectivas, o “le aguanto todo porque es mi hija/o…”La fantasía que el maltrato va a terminar. Hay ancianos que minimizan o niegan el maltrato. Otros, dadas sus condiciones psíquicas, no la pueden percibir.

La no denuncia de los abusadores y la ausencia de mecanismos de denuncia centralizados y coordinados
Los ancianos pueden ir rotando (o ser rotados por sus cuidadores) de lugares tanto de denuncia como de asistencia En la medida en que no existan sistemas informáticos centralizados, […] muchas víctimas quedarán sin identificar, y en contextos ambientales poco seguros. Esta es una situación deficitaria de todo el sistema institucional público y privado, referida a las diversas formas de violencia en la familia.  Permite mantener a las instituciones en el desconocimiento referido tanto de victimarios como de víctimas de la violencia intrafamiliar. Se produce la rotación por los diferentes servicios asistenciales para atender la crisis, y luego desaparecer.

GÉNERO Y VEJEZ

Género femenino, salud y cuidados en la vejez
Ingresar a la vejez tiende a ser una experiencia muy diferente para mujeres que para hombres. Tienden a enfermar de modo diferente a los hombres: padecen con más frecuencia enfermedades crónicas e inhabilitantes, que requieren cuidados (domiciliarios) prolongados […] Estas condiciones de salud tienen un efecto negativo sobre sus vidas y las de sus redes afectivas de apoyo. […] Los servicios médicos, privados y públicos tienden a no tomar en cuenta estas características del enfermar de las mujeres que requieren más atención médica domiciliaria, y no internaciones hospitalarias. Las afecciones crónicas de las mujeres ha promovido en ellas el mito de “quejosas”. Lamentablemente, las mujeres mayores tienden a requerir múltiples formas de asistencia médica para dolencias crónicas y prolongadas, padecen mayor aislamiento social, y sufren el riesgo de ver su autonomía e independencia cuestionada.

Quien cuida de los ancianos también tiene género.
Según fuentes bibliográficas (ONU 1993, 1999; Quinn y Tomita 1997) a nivel global, las mujeres son las principales cuidadoras de la población mayor.  En una pareja mayor, generalmente va a ser la esposa. Cuando no hay una esposa, la tarea de los cuidados recaerá generalmente sobre la hija, o las hijas, y a veces sobre las nueras.  Los hijos rara vez se van a ocupar de los cuidados físicos, aunque si ofrecen aportes instrumentales y materiales, cuando esto es posible.


* Parte III, Capítulo 10 “La violencia ejercida hacia los ancianos”, del libro « Violencia Familiar, Trabajo Social e Instituciones », Editorial Paidós, 2001. Ruth Teubal y colaboradoras.

Shalom Bait es una organización de la sociedad civil creada en el año 2003 en el marco de la comunidad judía, con el compromiso de defender el derecho que todas las personas tenemos a vivir en un hogar sin violencia.

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