EN-RED-ARSE

EN-RED-ARSE

El aislamiento es una de las principales consecuencias de la violencia de género. Mucho se habla de la vergüenza que sienten las mujeres que atraviesan estas situaciones, del miedo a no ser creídas, y de cómo esto afecta en sus vínculos cercanos, de cómo las aleja y finalmente, “se aíslan”.

Sin dudas son factores que influyen y empeoran esta situación. Pero no son los únicos. El aislamiento es una estrategia que utiliza el violento para evitar que la mujer cuente con una red de contención y así perpetuar la violencia, el control, el sometimiento y el miedo.

Las conductas violentas atemorizan y amedrentan. Los celos, las acusaciones, las humillaciones, la prohibición de realizar tareas fuera de la casa, las críticas a amigxs y familiares y la dependencia económica, entre otras, aíslan forzosamente a las mujeres víctimas de violencia de género.

Realizar la denuncia es indispensable, pero es un proceso que lleva tiempo. Es una decisión difícil que genera miedo e incertidumbre. Lamentablemente la violencia no cesa al momento de la denuncia, y muchas veces el victimario no cumple las medidas cautelares. Las respuestas del Estado ante esta problemática social, que alcanza cifras impensables, son insuficientes.

Es claro que son necesarias y urgentes políticas públicas de prevención y  asistencia de la violencia de género: 1 de cada 3 mujeres es víctima de violencia de género. El femicidio es la causa principal de muerte de mujeres entre 15 y 44 años. En el 50% de las familias hay violencia de género.

Poner freno a quien ejerce violencia no es responsabilidad de quien la padece. Si la estrategia del violento es aislar a la mujer, la estrategia de las mujeres y de quienes las apoyamos debe ser impedirlo.

Está en manos de cada mujer y de todxs juntxs empoderarnos y construir redes y recursos que no sean funcionales al violento.

En muchas ocasiones, y a veces por falta de información, no sabemos cómo acompañar a una mujer que está atravesando una situación de violencia.

No sabemos reconocer la situación, y si sospechamos, no sabemos cómo actuar. Estar informadxs, no alejarse, expresarles que cuentan con nuestro apoyo, en otras palabras, involucrarse, es la única manera de romper con ese aislamiento o mejor aún, de evitarlo.

Ser parte de una red, en cualquier área de la vida, nos permite no sentirnos solxs, cuidar y ser cuidadxs, saber que alguien nos está acompañando. Nos permite cooperar, encontrar soluciones y alternativas a un problema que nos afecta a todxs.

“En este tema es una cuestión de salud y supervivencia no actuar ni sentirse solx e impotente. De allí la recomendación del trabajo en equipo, en grupos de ayuda mutua, redes, etc. ya sea que se padezca el problema o se trabaje para remediarlo”. *

Shalom Bait es una organización de la sociedad civil creada en el año 2003 en el marco de la comunidad judía, con el compromiso de defender el derecho que todas las personas tenemos a vivir en un hogar sin violencia.

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