# En Grupo Se Sale

# En Grupo Se Sale

Cada vez que una mujer víctima de violencia se acerca a Shalom Bait es primero recibida en entrevistas individuales y luego se integra a alguno de los 7 grupos de ayuda mutua que funcionan en nuestra institución.
Allí se encuentra con otras mujeres en situaciones similares a la suya. Es un espacio de intercambio que se transforma en una fundamental red de apoyo para salir adelante.

En el cierre de cada encuentro las coordinadoras les piden que, considerando lo trabajado en el grupo ese día, escriban una palabra que exprese lo que sienten.
Estas palabras se van sumando en una de las paredes de la sala y registran un mapa de los recorridos que juntas van andando.

Compartimos algunas de estas palabras y testimonios anónimos de mujeres que cada semana confían en Shalom Bait, pero sobre todo y fundamentalmente en ellas mismas, para cambiar sus vidas.

Avanzar

¿Qué es lo mejor de haber salido de la situación de violencia en la que vivías?
“Es un antes y un después. La visión de la vida, de los hijos y de nosotras mismas, cambia. Quitarse el velo, las lágrimas, empoderarse, y salir adelante. Poder mirarnos con nuestra propia mirada. Aprender y asimilar el peso que le dábamos de la mirada ajena. Encontrar quiénes queremos ser como personas realmente y qué queremos compartir con nuestros hijos. Ahora puedo ver las alarmas que antes no veía, los peligros latentes y lo inaceptable.”


Y si logro hacer el click

“Hace dos años que encontré ayuda. Parece mucho, pero recién hace dos años que encontré ayuda…después de doce años.
Recién hace dos años que a alguien le importo.
Recién hace dos años que alguien no me dijo que no había nada que hacer.
Recién hace dos años que alguien me dijo que hay una salida.
Recién hace dos años alguien entendió mi miedo, mi sufrimiento, mi cansancio, mi desesperación.
Recién hace dos años mi búsqueda, mi lucha, mi esperanza, mi supervivencia y la de mi hijo encontraron un camino, una salida.
Hace dos años que temo todos los días un poco menos, que recupero mis fuerzas, mi fe, mis esperanzas, nuestras vidas.
Hace dos años que no estoy más sola, que sé que puedo tener una vida mejor para mi hijo y para mí, que podemos ser felices y vivir en paz con amor y sin violencia de ningún tipo.
Soy yo de vuelta, soy una mujer, soy una superviviente y lo puedo todo. Gracias.”


Un golpe

¿Qué era lo peor de estar inmersa en una situación de violencia?
“Lo peor para mí era la incertidumbre, el no saber cómo iba a reaccionar, el miedo, la soledad. El rechazo, sus reacciones violentas. Aún hoy me resulta difícil olvidarme de su cara cuando me amenazaba. Que mis hijas hayan tenido que pasar por esto durante tantos años.”


trabajo

“De pronto cambió el paradigma de mi vida. En los grupos tratamos de apoyarnos y apuntalarnos entre nosotras. Si una se cae tratamos de sostenerla. Me parece que la violencia está tan instalada en la sociedad y también en mi familia que si yo no vengo, no sé si lo podría sostener tan bien. Me propongo tener continuidad en esto.”


Poder decir

“La violencia doméstica, por lo que aprendí en los grupos, abarca situaciones similares: maridos inestables, controladores, maltratadores, te alejan de tus amigos, de tu familia. Si es por ellos te dejan sola en la casa y sin vida, o con vida pero sin poder vivirla. Casi siempre está acompañada de violencia psicológica (que es dura porque al no dejar moretones, cuesta aún más ver la gravedad) y violencia económica. Hoy puedo agradecer con alegría haber salvado mi vida y la de mis hijos. Si viviste algo parecido a lo mío, ¡contalo!”


Perdonarse

¿Qué es lo mejor de haber salido de la situación de violencia en la que vivías?
“Lo mejor es encontrarse con una misma. Limpiarse de roles y expectativas. Perdonarse. Empoderarse. Crecer. Compartir y ayudar. Poder ver las alarmas. Respetarse como persona. Entenderme. Reconocerme. Tratar de vivir en amor con mis hijas.”


NO

¿Qué era lo peor de estar inmersa en una situación de violencia?
“Vivía con mucho dolor, miedo, muy angustiada  y con impotencia por no encontrar la salida. Frustrada, viendo  derrumbarse todos mis sueños.”


Ganas de vivir

“Llegué a Shalom Bait sin saber qué era. Veía a un grupo de mujeres, solo las veía, no podía escucharlas, no porque no quisiera, sino porque mi mente, mi alma estaba cerrada, bloqueada, llena de miedo.
A medida que pasaba el tiempo empezaba a reconocer mis… mis palabras, mi accionar en cada una de las mujeres del grupo. Empezaba a escuchar…empezaba a rehacer mi vida, una vida sin violencia era lo que había deseado por 20 años.
Aprender a escuchar y a compartir vivencias me ayudó a darme cuenta que una llega a ésta vida para disfrutar y no para padecer malos tratos, golpes, insultos. Aprendí a darme cuenta que “soy” y ser es maravilloso.”


Esfuerzo-lucha

“Mi primera sensación acá fue de calma, comprensión y respeto. Sentí que por fin estaba en el lugar correcto. Me sentí tan aliviada que no quería irme. Iban a poder ayudarme de verdad.
Escuchando a otras mujeres en los grupos te das cuenta que no estás sola y que todas vivimos situaciones muy parecidas. Aguantamos por los hijos y por el miedo. También por la falta de apoyo y dinero.
Nos damos fuerza para salir y nos estimula ver que es posible. Es difícil, pero es posible, más difícil es vivir con miedo a la violencia.”


Encuentro

“Incorporarme al grupo fue hallar una puerta de salida del infierno y el principio del viaje hacia la sanación. Mi experiencia en Shalom la resumo en dos frases que puse en una cajita para pañuelos con la que todas compartimos nuestras lágrimas: “Ya no estas sola” “Ya encontraste un camino de salida”.


Buena madre

“Trabajando mucho el tema de él, de mi familia y mío cambiaron muchas cosas en mi casa y en mi historia familiar. Mi hermano también es de decir cualquier barbaridad y mi mamá también. Yo no dejo que lo hagan en frente de mis hijas. Las nenas saben que vengo a Shalom. Muchas veces me preguntan por qué no hay algo así para chicos. Muchas veces tengo que hacer un esfuerzo para no hacer lo que me sale hacer, para no reaccionar y pensar como antes. Las personas somos muy de costumbre y modificar las cosas no es fácil, sobre todo cuando vas con la rutina en automático. Lo que más me mueve a hacer las cosas de manera diferente son mis  hijas. Está bueno poder darle la posibilidad a ellas de que no acepten lo que no les hace bien.”

 

 

Shalom Bait es una organización de la sociedad civil creada en el año 2003 en el marco de la comunidad judía, con el compromiso de defender el derecho que todas las personas tenemos a vivir en un hogar sin violencia.

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