Elegir y defender la alegría

Elegir y defender la alegría

Por Isaac Tarica

El mes judío de Tishrei es un mes muy particular e intenso. Comienza con la celebración de Rosh ha Shaná, el principio del año. Es el inicio de un periodo de introspección y evaluación. A los diez días llega Iom Kipur, el día del ayuno y el cierre de la evaluación. El mes continúa con Sucot, la fiesta más alegre de todo el calendario judío. Es tan alegre que uno de sus nombres es “La Fiesta”, Ha Jag. Empezamos con un trabajo difícil, y terminamos el mes con La Fiesta.

La tradición propone la alegría, no como consecuencia de algo bueno que está ocurriendo sino al revés, como una práctica a cultivar y desarrollar sin motivos, o quizás buscando siempre algún motivo. La alegría como decisión.

Un rabino estaba dando clase y le avisaron que su casa se estaba incendiando. Salieron corriendo él y sus alumnos y cuando llegaron a la casa descubrieron que no valía la pena intentar apagar el fuego. El rabino de repente empezó a cantar y bailar frente a esa tragedia y sus alumnos pensaron que había enloquecido. Finalmente uno de ellos se anima a preguntarle: “Maestro, ¿Por qué baila, no ve lo que está pasando?”. El Maestro le responde: “Bailo porque veo lo que está pasando, bailo porque yo no estoy ahí dentro”.

En este mismo momento, mientras escribo estas líneas y ustedes las leen, hay muchas mujeres, niñas y niños que están viviendo situaciones de maltrato, abuso o cautiverio en sus propios hogares, casas que arden en llamas. A diferencia del relato, no pueden bailar frente a esta situación. En este mes de revisión necesitamos comenzar nuestro propio cambio. Los varones tenemos que decir en forma clara y directa a nuestras hermanas, a nuestras hijas, madres, cuñadas, amigas, compañeras de trabajo que si están viviendo una situación de maltrato o abuso por parte de sus parejas, pueden contar con nosotros. Que las vamos a acompañar a donde necesiten. Tenemos que decidir compartir en nuestras casas el trabajo en partes iguales, tenemos que condenar cualquier comentario sexista y discriminatorio hacia las mujeres.

Todas y todos, además, podemos ayudar a las organizaciones que defienden a las víctimas de violencia de género, como voluntarios/as o con ayuda económica. Cada una de estas acciones va a producir un efecto positivo.

A mayor compromiso más chances de sacar a más víctimas de la prisión de la violencia de género. Más chances de que puedan buscar una salida y tomar sus propias decisiones. Es urgente.

Elijamos la alegría, defendamos la alegría, la nuestra y también la de los/as demás.

Shalom Bait es una organización de la sociedad civil creada en el año 2003 en el marco de la comunidad judía, con el compromiso de defender el derecho que todas las personas tenemos a vivir en un hogar sin violencia.

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