“Día de las Niñas y los Niños”

“Día de las Niñas y los Niños”

Los juguetes y los juegos tradicionalmente reproducen y refuerzan estereotipos y roles de género. Eso los convierte en sexistas, en violentos. La lucha contra este tipo de elecciones resulta difícil tanto para adultos como para comerciantes, ya que todos responden a un contexto socio cultural que ha delimitado desde sus inicios a mujeres y varones dentro de sus mandatos. Fabricantes y publicistas segmentan su producto por género, y como es de observar, no es un patrón exclusivo de la infancia: un paseo por un centro comercial puede confirmar que muchas empresas creen que vender productos a mujeres consiste en pintar de rosa el embalaje. Son etiquetas sociales que limitan la creatividad y la expansión. Lo cierto es que los colores, los juegos o juguetes están asociados al sexo de lxs niñxs. Las impresiones sobre el significado de cada color son arbitrarias y lo propio ocurre con actividades recreativas o de esparcimiento, en relación a quienes las practican. Existe una gran diversidad de juguetes; con cada uno de ellos se incorporan cosas distintas y se desarrollan diferentes habilidades; sin embargo hay otros que fomentan actitudes agresivas o discriminatorias. Se puede jugar de otra manera. Decidir los juegos o juguetes. Ya que a través de ellos, niñas y niños van formando su personalidad. Jugando aprenden tipos de conducta, comportamientos, a relacionarse con las demás personas. Por lo tanto, a través de los juegos se pueden evitar conductas sexistas y violentas en el futuro. Crecer siendo educadxs en el sexismo provoca muchas veces dolorosas marcas en la vida adulta traducidas en distintos tipos y expresiones de violencias: acoso callejero, violencia simbólica, daño emocional, aislamiento, abuso, etc.

Permitiendo y fomentando que niñas y niños jueguen con todo tipo de entretenimientos estamos ayudándoles a que aprendan más cosas, a que desarrollen más aptitudes y, lo que es más importante… estamos contribuyendo a una sociedad mejor, libre de violencia.

La compra de los primeros juguetes es una buena chance para comenzar a inculcar en nuestros hijos valores inclusivos e igualitarios. Durante la infancia se graban e imitan las formas de actuar de las personas con las que se convive. Hay juguetes con los que se aprende a pensar. Hay juguetes con los que se mejoran los movimientos. Hay juguetes con los que se aprende a compartir y a colaborar. Hay juguetes con los que se estimulan ejercicios de expresión que de adultxs se traducen en oficios o profesiones. Los estereotipos que muchas veces representan los juguetes no reproducen la realidad actual. Hay que tener en cuenta que aunque no podamos controlar la utilización de estos juguetes por el resto de la sociedad ni los mensajes publicitarios, sí somos responsables de la educación que les damos a nuestros hijos. Esa educación es la plataforma para que se produzca un cambio de mentalidad en la sociedad. A través de los juguetes, lxs niñxs pueden imaginar su futuro; un mundo en el que todas las personas son capaces de desempeñar distintas labores y disfrutar del cuidado de su familia, independientemente de que sean mujeres u hombres.

No hay juguetes de niños o de niñas: dejemos que jueguen con camiones y muñecas, con juegos de construcción y cocinitas. Sean niños o niñas dejemos que disfruten con todo tipo de juguetes. Consideremos obsequiarles esa libertad. El uso no sexista del juego y del juguete es una actitud responsable y consciente, que no es fácil adquirir ya que implica superar las limitaciones derivadas de nuestra propia formación y superar la tendencia de una sociedad que tiende a perpetuar su modelo, un modelo en el que la mitad de la ciudadanía sufre vulneraciones en sus derechos por razón de sexo. Lxs niñxs registran e imitan pautas de conducta observadas en las personas mayores, asumen los roles vividos en sus casas, en el colegio, en la calle, a través de la publicidad y los copian fielmente e interiorizan la valoración que estos roles adquieren en la sociedad.

Hagamos posible que las niñas puedan acceder a los juegos vetados para ellas: como el deporte, el juego de competición, los juegos de construcción y de exploración y evitemos las imágenes estereotipadas en las que las chicas aparecen como seres sin iniciativa, dependientes, cuidadoras y/o como objetos sexuales. Que los niños puedan disponer de juguetes y juegos que favorezcan el desarrollo de la afectividad, el cuidado, la corresponsabilidad y empatía, a los que generalmente no tienen acceso.

Debemos propiciar que los juguetes y juegos puedan ser utilizados de la misma manera por ambxs, evitando que repitan los roles tradicionales que habilitan un trato discriminatorio y que, desde edades prematuras determinan a niñas y niños como deben ser siendo chicxs hasta convertirse en mujeres y hombres; y castigan a la vez, a quienes se hayan atrevido a correrse de los límites impuestos: con señalamiento, descalificación y burla. “El Día internacional del niño y la niña” es una celebración del bienestar y de los derechos. Tengamos presente que compartir y disfrutar es divertido. Jugando aprendemos a ser iguales. Somos iguales desde la diferencia, esto construye una saludable ciudadanía que comprende la niñez hasta la adultez. El desafío está planteado, la oportunidad de lograrlo también.

Shalom Bait es una organización de la sociedad civil creada en el año 2003 en el marco de la comunidad judía, con el compromiso de defender el derecho que todas las personas tenemos a vivir en un hogar sin violencia.

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